Espíritu Azul

Suplemento informativo de la página de Internet del Grupo VII de

Scouts de México

http://habitantes.elsitio.com/gsiete

Septiembre del 2000 Año I Número 9

 

CONSEJO EDITORIAL

Presidente: Tigre, Mario Nieves Trejo R.S.

Vicepresidente: Búho, Raúl Delgado Aranda R.S.

Editor en Jefe: Halcón, Pablo Álvarez-Tostado Delgado R.S.

Corrección de Estilo: Rinoceronte, Iván Guerra Villasana R.S.

Cóndor, Gerardo Magaña Silva R.S.

Corresponsal: Búho, Armando Rincón Gutiérrez R.S. (Veracruz)

Relaciones Públicas: Rinoceronte, Eduardo Llamosa Neumann R.S. (Yucatán)

Web Master: Rinoceronte, Juan Daniel Olagaray Sobrado R.S.

 

 

 

EDITORIAL

 

Los antiguos scouts ponen el ejemplo. Por medio de esta breve editorial queremos agradecer a Rafael Rosas Escobedo, antiguo miembro del Grupo VII quien ha estado en frecuente contacto con "Espíritu Azul", enviando correcciones y aportaciones históricas así como proporcionándonos valiosísimas imágenes de tiempos atrás. Nos gustaría que todo aquel que tenga información o fotografías de su paso por el escultismo en el Grupo VII comparta con todos nosotros esos tesoros personales. Recuerden que la página de Internet no es sólo de unos cuantos. Es un esfuerzo que pretende unir a todas las generaciones a través de imágenes, anécdotas e historias. Consideramos que la gran hermandad del Grupo VII tiene mucho que aportar a las nuevas generaciones y que aún en nuestro complejo presente el verdadero escultismo puede seguir formando muchachos independientes y ciudadanos dignos de este país.

 

Pablo Álvarez Tostado Delgado
Editor en jefe

 

 

 

En este número

1. Editorial

2. Luz sobre el papel

3. A la altura de las circunstancias

4. Página de Internet

5. Cena de antiguos scouts del grupo VII 22 de agosto 1958.

6. Del grupo activo

7. Ligas

 

 

LUZ SOBRE EL PAPEL

por Ernesto Pirsch, R.S.


Conocí a Alberto María Saavedra por el año setenta, cuando me empeñaba en ser Rover Scout. Arquitecto de profesión, un hombre sencillo de gran talento en su actividad que no se dejaba llevar por las llamadas de atención de su esposa Mercy cuando llegaba a casa con los zapatos llenos de mezcla de la obra. Pronto supe que en el auto llevaba un par destinado a visitar todos los rincones de las casas y edificios que diseñaba y construía. Sus "maistros" y albañiles le tenían especial respeto por su trato decente y caballeroso, algo raro en el medio.

Mi chamba consistía en tramitar permisos de construcción y llenar formatos de declaraciones fiscales. Como patrón era tan especial conmigo que, además de enseñarme de todo constantemente, con frecuencia me llevaba a comer a su casa, un espacio en las Lomas de Chapultepec que en realidad era, es, un ideal de casa habitación para cualquiera (una sala central con acceso a las recamaras y comedor en la cocina, en donde se servía, se sirve, comida con total influencia cubana). Lo demás era jardín, dos perros, paz y esa sensación de confort con la vida que Alberto ha sabido transmitir a quienes lo conocemos. Muy tarde me enteré que inauguraba una exposición de pintura en un día siete, la que sólo visité hasta entrada la semana de su permanencia en el Centro Asturiano. Mi sorpresa fue tan grande como la dimensión de la exposición. No lo digo por los cuarenta cuadros expuestos y su formato. Era una exposición grande por lo que de luz salma de cada cuadro y por la capacidad de observación y de plasmar lo visto que se reflejaba en cada escena.

"El Primo"

 

 

 

 

 

 

Yo no soy ningún experto en arte, solo me gusta y me impresiona y, como dice Alberto en su presentación, que a él le gusta saber que impacta en la vida de quienes ven sus cuadros. A mí me llenó de ese éxtasis del que se maravilla el contemplar no sólo una obra de arte, sino el poder meterse en el paisaje y saber qué es real, que se puede estar en el lugar. En la obra del acuarelista Saavedra encontré luz por todos lados, viniendo del sol y reflejándose en el agua y en su transparencia, vi luz matizando rocas y plantas y al agua misma, agua de sierra que los scouts tanto conocemos y agua de mar, mares vivos agitados por el viento con furia que ahí estaba en el cuadro.

Bueno, Alberto es mi amigo de mucho tiempo y mi hermano Scout. Creo que es un magnífico pintor, que ha sabido encerrar la tranquilidad de su espíritu en su pintura. Es un profesional con una gran trayectoria que sirve de ejemplo a sus colegas y a sus amigos. A mí me impresiona su persona gentil y generosa. La verdad, creo que quisiera ser algún día como él. Esta es una de esas cosas que se deben decir en vida de la gente y no me quise quedar con las ganas. Alberto María Saavedra, un Rover orgullo del Grupo Siete.

A LA ALTURA DE LAS CIRCUNSTANCIAS

AVISO

 

"Paseo a las rocas del Carpintero. La Patrulla se reunirá en la estación de los camiones a las 9 a. m. en punto. Con uniforme completo. Traer tortas y algo para la merienda. Regreso a las 9 p. m. Firmado S. Romero, G. P."

Todavía lo recuerdo, es la forma como se propagó la noticia, excepto que Sam escribió "estasión" y puso "h" en algo.

Por supuesto nos encontramos en la parada de los camiones, todos en uniforme completo, como decía el aviso, menos David Cárdenas, que precisamente se había unido a la Tropa y no se había aún adornado con la Camisa y la Pañoleta de Grupo. Suspiramos cuando lo vimos venir. En honor de la ocasión llevaba una camisa blanca con cinturón de tiras amarillas y rojas y con una hebilla de piel de víbora, un par de pantalones abotonados debajo de la rodilla y un sombrero nuevo. Pobre muchacho ¡obviamente iba satisfecho de sí mismo y tan orgulloso de su Sombrero Scout que no tuvimos corazón para pedir que no lo llevara! El camión empezó a caminar y nos apiñamos dentro.

Era un hermoso día de primavera, con cúmulos meciéndose en el azul del cielo y una alegre brisa que golpeaba los diques del norte hasta convertirse en espuma sobre las matatenas de la playa formada debajo de la colina. Nos bañamos en las pozas de las rocas de los alrededores. Cazamos cangrejos. Juntamos algas marinas. Hicimos patitos con las matatenas, sobre el agua, jugamos al tiro al blanco sobre un pato señuelo de piedra, hicimos todas las cosas que los Scouts hacen cuando se encuentran a la orilla del mar.

La mayor parte del tiempo tuvimos la pequeña bahía para nosotros. La gente que va los domingos prefiere las arenas y los panoramas más al norte. David Cárdenas tuvo un día glorioso. Siendo un Pietierno, frecuentemente tuvo dificultades. Se resbaló sobre las algas y cayó sentado en una poza. Comió más de lo acostumbrado a la hora del almuerzo y estaba ligeramente indispuesto en una cueva. A la hora de la merienda su camisa blanca ya no era tal, su cinturón estaba retorcido, sus calcetines se habían caído, las rodillas de sus pantalones azules y el asiento no debemos mencionarlo, pero estaba verde. A pesar de lo que había sucedido, su sombrero nuevo estaba exento de todo daño. Cuando el día se llenó de brisa fresca y algunas gotas de lluvia empezaron a caer después de la merienda, Sam buscó en el cielo y decidió terminar el día. Se dieron órdenes para levantar, empacar y estar listos y miramos el acantilado una vez más, antes de que el Guía de Patrulla nos diera la orden de partir. Mientras estábamos parados en ese lugar una ráfaga de viento le quitó al Pietierno su sombrero nuevo. Se fue dando volteretas por los bordes del acantilado como si fuera un aro y desapareció al llegar a la orilla. Con una grito David corrió detrás de él y desapareció también. Cuando bajamos hasta él lo encontramos con su cara sobre las piedras. Parecía haberse estrellado sobre un lado, no tenía una mirada agradable. No del todo propia para un conjunto de Scouts como nosotros. Su ojo izquierdo estaba abierto mirando fijamente y estaba haciendo unos raros gorgoritos con su garganta. Nos paramos a su alrededor espantados y aterrorizados. Todos volteamos y miramos a Sam. Exactamente por medio minuto Sam no dijo nada. Se arrodilló suavemente, tomó una de las manos y cerró el ojo abierto. Enseguida colocó cuidadosamente la cabeza del muchacho y lo golpeó ligeramente de manera que la sangre que estaba borboteando por su garganta saliera de su boca sobre las piedras. Después de eso, el gorgoreo se detuvo y todos nos sentimos mejor. Te dije anteriormente que Sam nunca ordenó ninguna cosa; tampoco hizo nada en esta ocasión, solamente nos dijo lo que teníamos que hacer y lo hicimos. Una cosa recuerdo y es que nos dio instrucciones a cada uno por nuestro nombre, no nos dijo: alguno vaya por auxilio o corran y traigan algo de agua. Dijo simplemente, tú eres el mejor corredor, o algo así poniéndonos en nuestra especialidad (si ves lo que quiero decir), antes de decirnos lo que deseaba que hiciéramos y con gusto obedecimos: algo que hacer era todo lo que deseábamos. Jaime y Federico por compañero fueron enviados al teléfono en el fin del camino con instrucciones de tocar e botón de emergencia y preguntar al operador por el hospital más cercano. Fue a decir a la gente del hospital que un muchacho se había caído desde una altura de 9 metros, precisamente en la parte norte de las rocas del Carpintero y estaba inconsciente y gravemente herido.

 

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Página de Internet

 

Recuerda nuestra dirección.

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Cena de Antiguos Scouts del Grupo VII

Inolvidable resultó la cena de miembros y ex-miembros del Grupo VII que se llevó a cabo en el acogedor anexo del Restaurante "El Casino" el viernes 22 de agosto pasado.

Daba la sensación de estar en un andén por la inquietud con que los nuevos esperábamos ver a los que sólo conocíamos por medio de anécdotas o en boca de los scouters del grupo. Este fraterno convivio fue adornado por una estupenda selección de platillos.

Una asombrosa animación fue la nota característica todo el tiempo; para el pastel se reservó la presentación personal, que consistió en que cada uno se fue levantando para dar su nombre, cargo que tuvo en el grupo, patrulla a la que perteneció y la actividad que desempeña ahora.

La reunión se prolongó hasta pasada la media noche, entretenida por las anécdotas que en la tropa tuvieron de la Parra, Castrito, Cocoliso, los hermanos Rosas, Adolfo Desentis, Guillermo Pérez Olagaray, Manuel Mendoza, Germán Olagaray, Ferré, en fin de todos los que estaban en la mesa menos los que ahora formamos el clan por considerar recientes nuestras aventuras y por faltarles esa añosidad para considerarlas memoriales.

Cena de Antiguos Scouts del Grupo VII.
Restaurante "El Casino". Viernes 22 de agosto de 1958

De izq. A der.: Guillermo Rosas Escobedo, Mario Alfonso de la Parra, Guillermo Castro (Castrito), Luis Barcón y Guillermo Pérez Olagaray.

Germán Olagaray, nuestro jefe de grupo, atinadamente habló sobre él e informó de su actual situación que todos aplaudieron por considerarla en una de sus mejores épocas. Uno de los fundadores y ahora brillante banquero, Mario Alfonso de la Parra, resumió los años que el Grupo VII ha vivido y dio in acertado juicio de cómo el individuo puede distribuir su tiempo en el Escultismo, etc.

También tomó la palabra Guillermo Pérez Olagaray como presidente de la Sociedad de Antiguos Scouts, planteó el programa de ésta, sus objetivos y anunció el premio que la sociedad ofrecerá a la mejor patrulla del grupo.

El ágape dio fin con los apretones de mano que abrigaban la seguridad de un "hasta luego".

Por José Miguel Quintana

Artículo tomado de la revista "Siete Azul" del mes de agosto de 1958 (año IV, núm. 10)

Fotos del mes

Galería del Mes de Agosto Nuevas e interesantes imágenes de distintas generaciones.

Como ya es costumbre este mes tenemos tres galerías nuevas. Son 18 fotos más en nuestro incomparable álbum electrónico.

La foto que ves en este artículo es la foto del mes.

 

 

Del grupo activo

 

Septiembre de 2000

ARTEMAGNUS VII, por la gracia de Dios nuestro Señor Emperador del Reino Unido de Pontesbleu, ha enviado a todos sus súbditos oportuna invitación para que los Caballeros del Reino y sus gentiles Damas acompañen a su Embajador Plenipotenciario a la Fiesta de Palacio con que habrá de celebrarse un año más de su ascensión al trono y el aniversario LXV de nuestro Grupo Siete.

Los heraldos del Rey se han empeñado en hacer llegar las dichas invitaciones a todos los señoríos del Anáhuac y allende las Provincias del País, venciendo cañadas y valles y caminos reales de terror.

A quienes no hubieran recibido las instrucciones para asegurar su asistencia a este fastuoso evento y a los que sí, les hacemos saber que se apreciaría muchísimo el depósito de su impuesto real en cantidad de $350.00 (por persona) a la cuenta de cheques de Bital 400-504704-8 a nombre de Juan Roberto Pitman. La certeza de realizar la fiesta depende de confirmar el número de asistentes a la menor brevedad. La ayuda en el cumplimiento de las entregas monetarias exigidas por los posaderos es Vital. Por favor, depositen ya.

Confiando encontrarnos con su Señoría y su Dama a las 19:30 del sábado 14 de Octubre del Año 2000 del Jubileo de la Encarnación del Señor, en el Castillo Longford, atrás del Colegio Irlandés, carretera al Ajusco subiendo de Reino Aventura, dejamos en Vuestras probadas manos la oportunidad de llevar a cabo el depósito bancario solicitado, enviando los datos de Vuestra generosidad por vuelta de correo electrónico al domicilio de la Embajada: pontesbleu@hotmail.com.

Con Afecto y Esperanza de Veros, quedad con Dios.

 

LIGAS

Estas son algunas páginas que creemos pueden resultar interesantes.

www.olympics.com/eng/ No puede faltar aquí el sitio oficial de Sydney 2000.

www.cinema1.com Aquí puedes ver que películas se exhiben en el mundo, ver reseñas y encontrarás ligas a las páginas de películas.

www.divethebig5.co.za/ A ver si te animas a un tour de tiburones.

 

A la altura...

Después de haber hecho esto, se salió a esperar hasta que llegara la ambulancia y traerla así exacto. Si los doctores del hospital enviaran algunas instrucciones especiales, Federico estaba para traerles mensaje. Jaime esperaba. El trabajo de Pedro fue reunir todos los impermeables y los cinturones para el caso de que fueran necesarios. A Roberto se le envió a los poblados más cercanos a conseguir ayuda. Al resto de la Patrulla se les mandó reunir trozos de madera en caso de que las tablillas fueran necesarias.

Yo fui uno de los que recogieron tablillas y recuerdo que pronto reunimos madera suficiente para construir una hoguera, pero Sam no nos dejó parar y nos mandó por más. Más tarde me di cuenta que esa idea era para mantenernos ocupados. Ya nada teníamos que hacer. El mismo estuvo agachado pacientemente cerca del Pietierno inconsciente, mirando y esperando; debe haber sido una prueba terrible para él, allí sentado precisamente sin hace nada. Había puesto un par de impermeables sobre el joven David para mantenerlo caliente y de cuando en cuando lo vi haciéndolo hacia un lado para sacarle la sangre de su boca. Estuvo haciendo esto y nada más, hasta que llegó la ayuda.

Bien, ustedes, no conseguirán medallas precisamente por no perder la cabeza y menos como los conozco, tanto que ninguno le dio golpecitos a Sam en la espalda y le dijo ¡Bien hecho! Ninguno le dijo que había salvado la vida de un Pietierno; ninguno le dio las gracias por haberse portado como un baluarte entre los muchachos, su cargo y el terrible espectáculo de su compañero herido. Puede ser que algunas gentes no hayan pensado que él tenía parte de la culpa por permitir al Pietierno correr sobre la colina por delante de todos.

No se nada acerca de ello. Todo lo que sé es que Sam no solamente no perdió la cabeza sino que nos la hizo conservar a nosotros. No transformó en vistas de hechicero los primeros auxilios, porque comprendió que las heridas de David eran tan serias que cualquier intento de aliviarlas probablemente hubiera sido más dañoso que benéfico, pero entre todas estas limitaciones el Guía estuvo a la altura de las circunstancias.

En primer lugar logró posesionarse de la situación inmediatamente.

En segundo lugar se dio tiempo para pensar antes de tomar una decisión. En tercer lugar hizo el peor de los trabajos, el de la inactividad para él mismo y le dio a cada uno algo positivo que hacer. Al mismo tiempo permaneció en el centro de todas las cosas, desde donde pudo dirigir las operaciones si era necesario.

Finalmente las órdenes que nos dio, fueron claras y sencillas, simplemente nos llamó a cada uno por nuestro nombre y nos dio una tarea específica de acuerdo con nuestra habilidad o afición.

Kipling lo dice en este poema: "Si puedes conservar tu cabeza, cuando todos lo que te rodean la están perdiendo y te están culpando"… es el toque de Kipling que consiguieron los Cernícalos a través de esta situación tan comprometida. Fueron las cualidades del Guía de Patrulla que habíamos visto en las pequeñas cosas, las que actuaron en las grandes.

Algún día te tocará, tú nunca sabrás cuando.

Tomado del libro "Actividades de Patrulla" por Juan Sweet.