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RECUERDOS DE FOGATA

RELATO DEL PRIMER GANADOR DEL MARATÓN MÉXICO - CUERNAVACA.
Hoy, mejor conocido como: "Maratón Rover"

"Tener una meta y alcanzarla fue para mi una sensación de éxito".
"Vive, crece, supérate, adelante, tú vales, tu puedes".
"Tener logros en la vida, es lograr la vida. El Maratón fue para mi
uno de mis más saboreados logros"

José Miguel Quintana Crespo R.S.

Allá por el año de 1955 yo era guía de la patrulla Tigres del Grupo VII de México. En ese entonces el Clan organizó un maratón de México a Cuernavaca como parte de las celebraciones del XX aniversario de fundación del grupo, y para tal efecto invitaron a distintos grupos scouts, sin embargo, como no se animaron a participar la carrera se limitó a rovers y scouts de la tropa del Grupo VII.

Sin más mapa que el común de carreteras, trazamos nuestra ruta, que recorrimos nada más una vez antes de la competencia. El itinerario era del Monumento al Caminero a Cuevas del Aire; subida por el lado derecho del Pelado, bajada a los Llanos de Fierro del Toro, Tres Marías y de ahí a Cuernavaca por las torres.

Aunque los competidores guardaban en secreto su ruta, todos seguimos la misma. El mayor tiempo que había para perder era la bajada del Pelado, por la falta de re-ferencias para descender en línea recta, puesto que había muchas veredas y los árboles dificultaban la orientación. En ese Maratón se estableció un premio al mejor tiempo por equipo y otro al scout ganador de la carrera.

En las subidas nuestro paso era rápido, en el plano trotábamos a paso scout y en las bajadas apresurábamos la carrera. Se impuso como requisito llevar mochila scout con un peso de cuatro kilos y botas de campamento.

Nuestro equipo tomó la delantera desde el principio. En la subida hasta las Cuevas del Aire tuvimos que bajar la velocidad porque a un miembro del equipo le faltó aire para subir aprisa. Después de las Cuevas decidimos rezagarlo para no perder más tiempo. En la subida del Pelado tuvimos el mismo problema; en la cumbre antes de iniciar la bajada, descansamos un poco, allí nos alcanzó un equipo rover que sin detenerse inició el descenso. Este al-cance nos acicateó. En la bajada caímos un poco desviados a los llanos del Fierro del Toro.

Checamos en Tres Marías donde nos tomamos una cerveza y nos dimos un segundo descanso. Otro miembro del equipo decidió bajar más despacio por una ampolla que se le había reventado. No sabíamos si íbamos en la delantera. La bajada fue relativa-mente lenta porque a mi compañero le dolía la rodilla. Con este incidente, decidimos que yo me adelantara; bajé con bastante velocidad, tratando de recuperar tiempo.

Un par de kilómetros antes de la meta perdí más de media hora tratando de llegar a la carretera. En este último momento con la prisa por llegar, perdía, además de tiempo, mu-chas energías. Me desesperaba viéndome atorado y sin encontrar vereda, veía correr los minutos ansioso, brincando cercas y matorrales, con temor de ser alcanzado en el último momento.


Maratón México - Cuernavaca
Verano de 1955
Evento organizado como festejo del XX aniversario del Grupo VII
Sergio Fernández (clan), Adrián Ramírez (clan) y José Miguel Quintana (guía
de la patrulla Tigres) a su llegada a Cuernavaca.

Por fin, después de mucho laberintear pisé asfalto, como a quinientos metros de la Glorieta de Cuernavaca, donde se unen las carreteras. Allí estaba, Perico Pérez, en la meta tomando cine; esperaba también Manuel San Emeterio. Mi pregunta de congoja fue: ¿Soy el primero? "Sí, con seis horas cuarenta y cinco minutos".