Antiguos

RECUERDOS DE FOGATA

CENA BUHO 1999

¡El pasado 16 de octubre llevamos a cabo una cena para celebrar la permanencia de nuestra patrulla Búhos y su próxima entrada al nuevo milenio que se avecina!

Por si no lo sabías, de las cinco patrullas que conforman actualmente la Tropa Roland Philipps, la Búhos es la más antigua, ya que cuando ésta se fundó, sólo habían otras dos patrullas, Garzas y Jaguares, las cuales no duraron mucho tiempo. Esto ocurrió hace ya casi 65 años, por allá de 1935. Parece increíble que el impulso que le imprimieron sus fundadores siga presente hoy en día. Y es que aunque algunos de ellos ya no nos acompañan en persona, estamos seguros de que su espíritu siempre está presente; sobre todo en aquellas noches de campamento que compartimos alrededor de una acogedora fogata rodeados de nuestros hermanos Scouts. Entre ellos cabe mencionar a Enrique de la Parra y Guillermo P. Olagaray, quienes en este orden fueron los primeros Guías de la patrulla.

Para esta cena logramos conjuntar Búhos de varias generaciones y entre las anécdotas más sobresalientes que de ella surgieron cabe resaltar la intervención del siempre épico Germán Olagaray, quien antes de fundar la Rinos fue subguía de su primo Guillermo en la Búhos. Pues resulta que en esta ocasión, no conforme con recapitular con sorprendente detalle eventos, nombres y fechas que datan de la prehistoria, se aventó la puntada de entonarnos una canción que él mismo compuso para la patrulla cuando tenía 16 años. ¡Ah! y por si fuera poco, incluso recordó que ello fue en parte porque andaba inspirado luego de haber leído la novela de Tarzán.

¿Como vez? Por cierto, si por morbo, interés antropológico o por simple curiosidad estás interesado en oír la grabación que realizamos de tal suceso, sólo ponte en contacto, y por una "módica" te haremos llegar a tu domicilio una copia del sencillo en cd o cassete. Y si nó, igual y hasta gratis, te la tarareamos. Aunque bueno, si así lo amerita la demanda igual y hasta subimos el "sound track" a la página.

Así pues, como les iba diciendo, después de esto pasamos a ulular y jambar hasta hartarnos, pues había comida y bebida para que quien quisiera pudiera repetir (dobletear) y pues como era lógico, no pocos desaprovechamos tal oportunidad. ¿Qué por qué ocurrió esto? Creo que no es momento conveniente para exponerlo... En fin, una vez saciada la molleja, nos dispusimos a ver la premier de un fabuloso video que realizamos expresamente para tal ocasión y en el que aparecen fotografías de varias épocas de la patrulla, desde las todavía en blanco y negro en que aparecen por ahí León y su camarilla hasta los tiempos más actuales. Intercaladas, tambien pudimos apreciar espectaculares fotos de Búhos silvestres, siempre con un fondo sonoro de fabulosas melodías scouts entonadas por el polifacético y controvertido coro Búho de la Narvarte.

Bien, para concluir cabe señalar que después de estas gratas sorpresas nuestra alegre velada prosiguió en un tono más relajado, tan relajado que quizá por ello siguieron otras sorpresitas, que aunque poco menos gratas, dignas de recordar por algún tiempo. Resultó que algún mochuelo algo sagaz aprovechó la ocasión para pasar inadvertido paladeando, por no decir empinando, la abundante cosecha de sangre de ratón, coagulación 1996. Así pues, ya hasta bien entrada la fría madrugada otoñal nos percatamos que andaba totalmente empapado y cubierto únicamente con una banderola que habíamos dispuesto para la decoración. El caso es que por una causa que hasta ahora desconozco decidió aventarse a la alberca con la única ropa que tenía. Por supuesto que después no faltaron los tradicionales latigazos a quien se resistía a recibir su correspondiente cabus que según algunos ameritaba la ocasión y algunas otras ocurrencias que fueron fluyendo en el devenir de los acontecimientos y al calor de ... En fin, tal parece que este tipo de situaciones no podían faltar en un evento de tal magnitud, sobretodo si es que se quiere seguir acumulando anécdotas a nuestro ya de por sí truculento nocturnario Búho.

Redactó: Armando Rincón