Antiguos

RECUERDOS DE FOGATA

ACAPULCO POR TOLUCA

La cita de reunión para salir era a las seis treinta pasado meridiano, teóricamente... pero como los lugares que planeábamos recorrer no se moverían de su sitio, para que apresurarse... Por fin a las nueve treinta salimos, como es costumbre y tradición siete del siete, el número lo completaba el "AGU" o ¿acaso ese escarabajo de cuatro ruedas no tiene personalidad?; come, se cansa y si lo tratan mal se enoja y no camina, además debe tomarse en cuenta, porque es el más matado y acá entre nos, el más jalador.

En pocas palabras el plan general era el tratar de llegar a Acapulco por Michoacán. Los heroicos viajeros eran: Manuel San Emeterio, promotor y piloto Rover del viaje, Güido Letechipía como ayudante de mantenimiento, José Miguel Quintana debido a su cocina internacional fue nombrado Chief. Héctor Sparrowe el encargado de llevar las cuentas, esto es el "ecónomo", Antonio González de Cossío fotógrafo, el "Agu" fue el encargado de transportarnos y un servidor fue nombrado Reportero.

AGU y Nosotros frente a Zitácuaro

El "Agu" se puso en marcha y empezó a surcar la tira gris de la carretera hasta el kilómetro 212 del camino a Morelia en donde a las 2:30 a.m., plantamos el campamento; el cocinero hizo sus conocidísimos y consabidos "Bocadillos" y un café con agua que tenía "Sustancia" pues era nada menos que de desagüe...

En camino a Morelia se sacaron y limpiaron las armas de caza mayor y se comenzó a probarlas contra pumas, elefantes, tapires y demás animales salvajes que se cruzaban con nosotros en el camino, a pesar de que había gente que insistía tercamente en llamarlos Perros, vacas y gallinas y a las armas "Resorteras"; por fin llegamos a Morelia y después de una breve visita salimos rumbo a Quiroga, en donde no dejamos de probar el delicioso pescado blanco de Páztcuaro y tampoco dejamos de tomar algunas fotografías de Agu de frente del Agu de perfil", etc.,. Llegamos al anochecer a Paracho, famoso lugar por sus guitarras, bandejas y figurillas talladas en madera, en donde no se resiste la tentación de comprar algo... Una temperatura tibia y el perfume del 'Huele de noche nos anunció la llegada a Uruapan; 504 kilómetros recorridos... Cenamos suculentamente después de haber curioseado un poco por la ciudad que es muy simpática, no en balde dicen que los viajes ilustran y abren el apetito.

Un concinábulo con la barriga llena, y se decide ir a acampar a la orilla de la "Laguna", a la luz de la luna en creciente y arrullados por el zumbido de los mosquitos. La laguna nos da los buenos días con maravillosos colores; un rinconcito del mundo que desea tener una isla perdida llena de sol y sin mosquitos…

El sol tropical nos despertó y levantando rápidamente las tiendas emprendimos la marcha. A las 11 a.m. en la orilla del Río Grande, Quintana y su escudero atraviesan el río nadando para preguntar si tienen gasolina, en caso de tener una respuesta negativa hubiéramos tenido que regresar a Melchor Ocampo, pero afortunadamente si la hubo; El Agu montado sobre la chalana que está de "mírame y no me toques" se hace "Chis" del miedo de caerse al agua…, por fin y debido a no sé que milagro, se encuentra a salvo del otro lado del río, y por mi parte pierdo la mitad de mi apuesta a que no pasábamos.

Salimos de Río Grande rumbo a la "Unión" y llegamos a esta a las 6 de la tarde. Ya nada más faltaban 59 kilómetros para llegar a Zihuatanejo, trayecto que recorrimos en sólo 5 horas, pues el caminito tenía también lo suyo, entre otras cosas una bajada de mas de 300 metros en ángulo de casi 45 grados. Acampamos en la playa, habíamos hecho la parte más difícil del recorrido y el descanso era inaplazable.

Un baño de mar por la mañana, desayuno sobre la arena, salida a las 12 a.m. después de unas Pepsicolas civilizadas; comida en San Luis, Puesta de Sol en "Pie de la Cuesta", a las siete como estaba programado (con dos días de atraso). Llegada a Acapulco a las 8:30 y por mi parte. perdida la segunda parte de la apuesta. El resto es fácil de imaginar, regaderazo de agua caliente, rasurada, cena, sorpresa por parte del cocinero, y descanso en una mullida cama.

Está bien que se enoje y no camine,
pero que no lo haga en medio de
ninguna parte.

Al día siguiente salimos hacia México y una vez pasada Cuernavaca, en el kilómetro 35 de la carretera hacia México, el "Agu" se negó rotundamente a seguir y tuvimos que quedarnos a dormir en la carretera para poderlo arreglar al día siguiente. hubo algunas deserciones o abandono de nave. para poder llegar a tiempo a México. El otro día arreglamos el desperfecto que había sufrido el abnegado "Agu" y con todo éxito llegamos a México a las dos de la tarde. El próximo viaje que planeamos... El "Agu" protesta y Colorín, Colorado.

SIETE AZUL, Año IV número 9, México, D.F., Junio de 1958.

En el SIETE AZUL no se menciona el nombre del autor de este artículo, si lo sabes por favor envíanoslo.

El presente artículo no ha sufrido modificación alguna. Conserva la redacción, sintaxis y ortografía que utilizó el autor.

Redactó: ?????

Principio